Los trastornos del espectro autista (TEA) impactan al desarrollo normal del cerebro en áreas relacionadas con la interacción social y las habilidades comunicativas.
Los niños y adultos con autismo típicamente tienen deficiencias en la comunicación verbal y no verbal, en las interacciones sociales y en las actividades de ocio y juego.
El término “autismo” generalmente evoca a una persona con los síntomas más severos de este trastorno; sin embargo, el autismo es un espectro que cubre un amplio rango de trastornos que pueden ir desde las formas más severas como el autismo clásico, síndrome de Rett o el trastorno desintegrativo infantil, las cuales requieren un abordaje educativo altamente especializado, hasta las formas más leves como el autismo de alto nivel de funcionamiento, síndrome de Asperger o los casos de trastornos del desarrollo no especificados (autismo atípico), que con un adecuado apoyo e intervención temprana, pueden ser integradas en escuelas regulares.
Este amplio espectro es conocido como “trastornos generalizados del desarrollo” o “trastornos del espectro autista”.
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